Según el general Dan Caine, jefe del Estado Mayor Conjunto, en el operativo participaron más de 150 aeronaves desplegadas desde 20 bases distintas, y aunque un helicóptero recibió fuego enemigo, no se reportaron bajas estadounidenses.

Trump relató que siguió la operación “en tiempo real” y que las fuerzas especiales incluso construyeron una réplica de la residencia de Maduro para practicar el asalto. Describió la vivienda como una “fortaleza” con puertas de acero, pero afirmó que la rapidez de la incursión impidió que Maduro y su esposa pudieran resguardarse en una zona segura. Tras la captura, ambos fueron trasladados a un buque de guerra estadounidense, el USS Iwo Jima, antes de ser llevados a Nueva York para enfrentar a la justicia. El gobierno venezolano, a través de su ministro de Defensa, Vladimir Padrino López, denunció la acción como una “gravísima agresión militar” y un “ultraje” a la soberanía nacional, mientras que la vicepresidenta Delcy Rodríguez exigió una “prueba de vida” de Maduro.