En el caso de Venezuela, ha sido el principal interlocutor y estratega. Los artículos revelan que Rubio ha mantenido comunicación directa con Delcy Rodríguez para gestionar la transición y ha sido el encargado de delinear las “líneas rojas” para la cooperación: el fin del narcotráfico, la contención de pandillas y la reorientación de la industria petrolera para el beneficio del pueblo venezolano y no de “adversarios de Estados Unidos”. Rubio ha dejado claro que Washington “juzgará todo por lo que hagan” y que mantiene “múltiples palancas de presión”. Su rol no se limita a la diplomacia, sino que, como él mismo aclaró, consiste en “dirigir la política” estadounidense para que Venezuela se mueva en una dirección de interés nacional para EE.
UU., redefiniendo el lema “America First” como una decisión unilateral sobre cuándo y cómo intervenir.












