El embajador danés en Washington exigió “pleno respeto por la integridad territorial del Reino de Dinamarca”.

El propio Donald Trump, en entrevistas, reiteró su postura: “Nosotros necesitamos Groenlandia. Absolutamente”, justificando su interés en la seguridad nacional de EE. UU. y la necesidad de contrarrestar la presencia de Rusia y China en la región ártica. La primera ministra danesa, Mette Frederiksen, y el primer ministro groenlandés, Jens-Frederik Nielsen, reaccionaron con firmeza, calificando de “absurdo” cualquier intento de anexión y recordando que Groenlandia “no está en venta”. Analistas internacionales han vinculado este episodio con la operación en Venezuela, viéndolo como un precedente que alimenta el temor de que Washington pueda usar la fuerza para asegurar recursos o territorios estratégicos, incluso contra países aliados.