“Cuba está a punto de caer”, afirmó Trump a periodistas a bordo del Air Force One.
El presidente sugirió que el escenario actual es tan crítico para la isla que una acción militar similar a la de Venezuela no sería necesaria: “No pienso que debamos tomar ninguna acción. Parece que se está cayendo”.
Esta predicción se fundamenta en la profunda dependencia económica de Cuba respecto a los subsidios petroleros venezolanos, un acuerdo que ha estado en vigor durante años. La captura de Maduro y el anunciado control estadounidense sobre la industria petrolera venezolana cortan de raíz esta línea de suministro. El secretario de Estado, Marco Rubio, reforzó esta visión al describir la influencia cubana en Venezuela como una forma de “colonización”, especialmente en el aparato de seguridad de Maduro, y advirtió directamente al gobierno de La Habana que “estaría preocupado”. La operación en Caracas, donde murieron 32 militares cubanos, evidenció el grado de implicación de la isla en la defensa del régimen chavista, lo que hace que su caída represente un golpe estratégico y económico devastador para Cuba.












