Y sí, creo que me mantengo en mi primera afirmación.
La están enviando a Estados Unidos.
Así que tiene que cuidar su trasero”. Esta declaración no solo vincula directamente al presidente de Colombia con la producción de drogas, sino que también funciona como una advertencia velada, sugiriendo que podría enfrentar consecuencias similares a las de Maduro. El comentario se enmarca en un contexto de deterioro en las relaciones bilaterales desde el regreso de Trump a la Casa Blanca, marcado por cruces verbales y la descertificación de Colombia en la lucha antinarcóticos. La amenaza de Trump ha sido interpretada como una señal de que su política de mano dura podría extenderse más allá de Venezuela, buscando alinear a otros líderes regionales con su agenda de seguridad hemisférica, utilizando la lucha contra el narcotráfico como principal justificación para la presión diplomática y militar.












