En medio de crecientes interrogantes sobre su estado de salud, el presidente Donald Trump, de 79 años, rompió el silencio para asegurar que se encuentra en perfectas condiciones y ofreció explicaciones sobre los persistentes morados en sus manos y la hinchazón en sus tobillos. Las especulaciones se habían intensificado tras apariciones públicas en las que también pareció tener dificultades para mantener los ojos abiertos. En una entrevista con 'The Wall Street Journal', Trump atribuyó los moretones en su mano derecha al uso diario de aspirina, que toma para fluidificar la sangre. "No quiero que la sangre espesa circule por mi corazón", explicó, añadiendo que a veces usa maquillaje o vendas para cubrir las marcas.
También relató un incidente en el que se cortó cuando la fiscal general Pam Bondi lo golpeó accidentalmente con su anillo. El mandatario negó rotundamente quedarse dormido durante reuniones públicas, un punto sensible dado que él mismo apoda a su predecesor, Joe Biden, como "dormilón".
"Simplemente cierro los ojos.
Me resulta muy relajante", argumentó.
Adicionalmente, aclaró que un examen médico realizado en octubre fue una tomografía computarizada y no una resonancia magnética, como había declarado anteriormente, y que su médico la realizó "para descartar definitivamente cualquier problema cardiovascular".
A pesar de su gusto por la comida rápida y su escaso ejercicio, Trump insistió: "mi salud es perfecta".
En resumenDonald Trump respondió a las preocupaciones sobre su salud, atribuyendo los morados en sus manos al uso de aspirina y negando quedarse dormido en público. Afirmó que su salud es "perfecta", buscando disipar las dudas sobre su vigor y aptitud para el cargo.