Aunque estos documentos no prueban la comisión de un delito, debilitan significativamente la narrativa pública del presidente, quien ha insistido en que su relación con Epstein terminó por “diferencias personales”. Trump se ha opuesto a la publicación completa de los archivos, argumentando que podrían perjudicar a personas inocentes, y ha declarado: “Todo el mundo era amigo de este tipo”. La controversia se ha intensificado por el retraso en la divulgación total del material, lo que ha llevado a acusaciones de que el Departamento de Justicia podría estar protegiendo al presidente. El Congreso había aprobado una ley que obligaba a publicar todo el material antes del 15 de diciembre, plazo que no se cumplió. Los documentos también incluyen una supuesta carta manuscrita de Epstein desde la cárcel que hace referencias comprometedoras sobre Trump, aunque su autenticidad no ha sido confirmada judicialmente.