Ambos líderes compartieron elogios mutuos y mostraron puntos en común sobre los siguientes pasos del cese de hostilidades, que incluyen el desarme de Hamás.

La sintonía entre Trump y Netanyahu ha sido una constante, y este encuentro reafirmó la alianza estratégica entre ambos países. Además de la situación en Gaza, la agenda incluyó una advertencia conjunta a Irán, reflejando la preocupación compartida por la influencia de Teherán en la región. La cumbre también tuvo lugar en un contexto de crecientes turbulencias políticas internas para Netanyahu en Israel, lo que añade una capa de complejidad a sus decisiones en política exterior. La visita a Estados Unidos le permitió proyectar una imagen de fortaleza y de contar con el respaldo de su principal aliado internacional. El encuentro fue seguido de cerca por la comunidad internacional, dado el papel central de Estados Unidos como mediador en el conflicto palestino-israelí y la postura firme de la administración Trump en los asuntos de Medio Oriente.