El ministro de Asuntos Exteriores de Nigeria, Yusuf Maitama Tuggar, aclaró que la ofensiva “no tiene nada que ver con una religión en particular” y que fue una acción contra grupos terroristas que afectan a toda la población. Expertos y autoridades locales han señalado que la violencia en Nigeria es compleja y que personas de distintas religiones han sido víctimas de los ataques, calificando como engañosa la narrativa de una persecución exclusivamente religiosa. Esta intervención militar marca un giro en la política de Trump hacia Nigeria, país que previamente había sido criticado por su manejo de la seguridad y reincorporado a una lista de naciones que violan la libertad religiosa.