El objetivo habría sido un muelle remoto considerado un punto logístico de la banda criminal Tren de Aragua. Esta acción se enmarca en la operación “Lanza del Sur”, un amplio despliegiegue aeronaval en el Caribe que, según Washington, busca combatir el narcotráfico.

Sin embargo, el gobierno de Nicolás Maduro y diversos analistas internacionales interpretan estas acciones como una fachada para un cambio de régimen y el control de los recursos petroleros venezolanos. El presidente colombiano, Gustavo Petro, también se pronunció, afirmando que Estados Unidos bombardeó una “fábrica de cocaína” en Maracaibo. El gobierno venezolano niega cualquier vínculo con el narcotráfico, calificando la estrategia de Washington como una “guerra no declarada” y una violación a su soberanía. Críticos y organizaciones de derechos humanos han cuestionado la legalidad de estas operaciones, que han dejado más de un centenar de muertos en el mar, señalando que podrían constituir ejecuciones extrajudiciales.