“No me gusta. No es bueno.

¿Saben quién me lo ha contado? El presidente Putin me lo ha contado”, declaró Trump a los medios antes de su reunión con Benjamin Netanyahu.

El mandatario estadounidense consideró que el supuesto ataque era inapropiado en un “momento delicado”.

“Una cosa es ser ofensivo y otra cosa es atacar su casa.

No es el momento adecuado para hacer nada de eso”, añadió.

Rusia calificó el hecho como “terrorismo de Estado” y advirtió sobre posibles represalias, lo que podría llevar a Putin a revisar acuerdos previos alcanzados con Kiev.

Por su parte, el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, calificó la acusación de “historia obviamente falsa” inventada por Moscú para tener una “excusa para continuar los ataques contra Ucrania” y romper los avances en las negociaciones.

Trump, aunque concedió que era “posible” que el ataque no hubiera ocurrido, dio crédito a la palabra de Putin: “Pero el caso es que Putin me ha dicho esta mañana que ha sucedido”. Este suceso se produce en un punto crítico de las conversaciones de paz, y la reacción de Trump, alineándose con la versión de Putin, podría complicar su papel como mediador y la confianza de la parte ucraniana.