Durante un encuentro con el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, Trump describió el objetivo como una “gran instalación” o un muelle utilizado para cargar embarcaciones con estupefacientes.

“Cargan los barcos con drogas, así que atacamos todos los barcos y ahora atacamos la zona.

Es la zona de implementación… y eso ya no existe”, sentenció. Esta operación representa un cambio estratégico, pasando de interceptar y destruir embarcaciones en aguas internacionales del Caribe y el Pacífico —operativos que han causado la muerte de más de 105 personas desde septiembre— a atacar objetivos en tierra. La administración Trump justifica estas acciones en el marco de un “conflicto armado” contra los carteles de la droga, aunque figuras de la Casa Blanca han admitido que la estrategia busca forzar la rendición de Maduro. A pesar de la confirmación presidencial, el Pentágono y la CIA han mantenido hermetismo, aunque se sabe que Trump autorizó previamente a la CIA para realizar operaciones encubiertas en Venezuela.

El gobierno de Nicolás Maduro ha denunciado estas acciones como un pretexto para una intervención militar. “Todo lo que se está haciendo contra Venezuela es para justificar una guerra, un cambio de régimen y robarnos la inmensa riqueza petrolera”, expresó Maduro. La tensión ha llegado al Consejo de Seguridad de la ONU, donde Venezuela denunció un bloqueo petrolero y una “extorsión”, recibiendo el respaldo de Rusia y China, quienes criticaron la “conducta de cowboy” de Washington.