La operación militar, que fue coordinada con las autoridades nigerianas, ha generado un debate significativo sobre sus motivaciones y justificación.

Trump comunicó la ofensiva a través de su red social, Truth Social, afirmando que la acción fue una respuesta directa a los ataques "brutales" del EI contra "cristianos inocentes". En un polémico mensaje, el mandatario declaró: "Feliz Navidad a todos, incluidos los terroristas muertos, de los cuales habrá muchos más si continúa su masacre de cristianos". La operación, dirigida por el Departamento de Guerra, incluyó el lanzamiento de una decena de misiles Tomahawk desde un buque de la Armada estadounidense en el Golfo de Guinea, provocando "múltiples" víctimas en el estado de Sokoto, según el Comando de África de Estados Unidos (AFRICOM). Si bien el gobierno nigeriano confirmó la operación conjunta y su cooperación con Washington, el ministro de Asuntos Exteriores, Yusuf Maitama Tuggar, matizó la narrativa de Trump.

Tuggar afirmó que la ofensiva "no tiene nada que ver con una religión en particular" y que fue una acción contra grupos terroristas que afectan a personas de distintas creencias. Esta discrepancia ha alimentado el escepticismo de analistas que cuestionan si la justificación de proteger a los cristianos fue el motivo principal o una narrativa para justificar la primera intervención militar de EE. UU. en Nigeria bajo el mandato de Trump, en un país rico en petróleo y con una compleja crisis de seguridad.