La reunión generó un renovado optimismo sobre una posible resolución diplomática al conflicto.

Durante el encuentro, que se extendió por casi cuatro horas, ambos líderes analizaron un borrador de acuerdo de 20 puntos. El presidente Zelenski se mostró particularmente optimista, afirmando que se había logrado consensuar el 90% de los términos del plan y que se obtuvieron resultados significativos. Sin embargo, Trump fue más cauto, reconociendo que el proceso es complejo y que los puntos restantes, descritos como sensibles, podrían tomar varias semanas en resolverse.

Entre los principales obstáculos se encuentran el futuro de la central nuclear de Zaporiyia y las disputas territoriales, especialmente sobre la región del Donbás. Respecto a esta última, Zelenski propuso la posibilidad de un referéndum o una votación parlamentaria para que la población local decida su futuro, una idea que Trump respaldó como una apertura al diálogo. La estrategia de mediación de Trump también incluyó comunicación directa con el presidente ruso, Vladímir Putin, con quien mantuvo una llamada de más de una hora antes de reunirse con Zelenski y con quien planeaba volver a hablar después. Trump declaró que cree que tanto Putin como Zelenski son "serios" en su búsqueda de un acuerdo, y afirmó ante la prensa: "Nos estamos acercando a un acuerdo". Como siguientes pasos, se acordó la realización de reuniones técnicas y una futura cumbre en Washington en enero con líderes ucranianos y europeos.