UU. había lanzado un "ataque poderoso y letal contra la escoria terrorista de ISIS". En su mensaje, vinculó directamente la acción a la protección de una comunidad religiosa específica: "Previamente les advertí a estos terroristas que si no detenían la masacre de cristianos, se desataría un infierno, y esta noche lo hubo". El mandatario concluyó su mensaje con una polémica felicitación navideña: "Feliz Navidad a todos, incluidos los terroristas muertos, de los cuales habrá muchos más si continúa su masacre de cristianos". El Comando de África de Estados Unidos (AFRICOM) confirmó que los ataques se realizaron en coordinación con las autoridades nigerianas en el estado de Sokoto y que se utilizaron misiles Tomahawk. Sin embargo, la narrativa de una persecución exclusivamente religiosa fue cuestionada por el propio gobierno nigeriano. El ministro de Asuntos Exteriores, Yusuf Maitama Tuggar, afirmó que la ofensiva "no tiene nada que ver con una religión en particular" y la enmarcó como una acción coordinada contra grupos terroristas que afectan a ciudadanos de distintas creencias. Esta discrepancia ha alimentado el debate sobre si la intervención fue una operación antiterrorista estándar o si fue impulsada por una agenda política interna de la administración Trump, enfocada en la defensa de los cristianos en el extranjero.