Sin embargo, la administración Trump y sectores conservadores en EE.

UU. la consideran un “arma de censura” contra el pensamiento de derecha. Washington justificó las sanciones acusando a los funcionarios de “trabajar para eliminar cuentas estadounidenses en redes sociales” y de “coaccionar a las plataformas estadounidenses para que castiguen los puntos de vista estadounidenses con los que no están de acuerdo”.

La Unión Europea condenó la decisión, calificándola de “injustificada y coercitiva”. Por su parte, Thierry Breton rechazó las acusaciones y comparó la medida con la “cacería de brujas de McCarthy”, en referencia a la persecución anticomunista en EE. UU. en la década de 1950. Este choque añade una nueva capa de conflicto a la ya delicada relación entre ambos bloques, con posibles repercusiones en futuras negociaciones comerciales y diplomáticas.