La relación transatlántica entre Estados Unidos y la Unión Europea (UE) se ha tensado considerablemente después de que la administración Trump impusiera vetos de visado a cinco altos funcionarios europeos. La medida fue una represalia por el papel de estos funcionarios en la regulación de políticas digitales que, según Washington, buscan censurar puntos de vista estadounidenses. El Departamento de Estado de EE. UU. anunció la denegación de visas a cinco europeos, entre ellos el excomisario de la UE Thierry Breton, uno de los principales impulsores de la Ley de Servicios Digitales. Esta ley europea tiene como objetivo combatir el discurso de odio y la desinformación en plataformas de internet.
Sin embargo, la administración Trump y sectores conservadores en EE.
UU. la consideran un “arma de censura” contra el pensamiento de derecha. Washington justificó las sanciones acusando a los funcionarios de “trabajar para eliminar cuentas estadounidenses en redes sociales” y de “coaccionar a las plataformas estadounidenses para que castiguen los puntos de vista estadounidenses con los que no están de acuerdo”.
La Unión Europea condenó la decisión, calificándola de “injustificada y coercitiva”. Por su parte, Thierry Breton rechazó las acusaciones y comparó la medida con la “cacería de brujas de McCarthy”, en referencia a la persecución anticomunista en EE. UU. en la década de 1950. Este choque añade una nueva capa de conflicto a la ya delicada relación entre ambos bloques, con posibles repercusiones en futuras negociaciones comerciales y diplomáticas.
En resumenLa administración Trump escaló su disputa con la Unión Europea al imponer vetos de visado a funcionarios, incluido el excomisario Thierry Breton, por su rol en la regulación de plataformas digitales. La UE calificó la medida de “coercitiva”, agudizando las tensiones en la relación transatlántica.