La tensión entre Estados Unidos y Venezuela alcanzó un punto crítico con la decisión del presidente Donald Trump de imponer un bloqueo naval total a los buques petroleros sancionados que operan con el país suramericano. Esta medida se materializó con la interceptación y confiscación de al menos tres embarcaciones en aguas internacionales del Caribe, una acción que Caracas denunció como un acto de “piratería internacional”. La ofensiva estadounidense, descrita como el mayor despliegue naval en la región desde 1989, forma parte de una estrategia de “máxima presión” para asfixiar económicamente al gobierno de Nicolás Maduro. El propio Trump justificó la medida afirmando que la presión continuará “hasta que devuelvan a Estados Unidos todo el petróleo, las tierras y otros activos que nos robaron previamente”.
La Guardia Costera de EE.
UU. lideró los operativos, interceptando buques como el Skipper, el Centuries y el Bella 1, acusados de formar parte de una “flota fantasma” utilizada para evadir sanciones y transportar crudo venezolano, principalmente a China. La Casa Blanca calificó a estas embarcaciones de usar “banderas falsas” para financiar lo que denomina el “régimen narcoterrorista” de Maduro. La comunidad internacional reaccionó de forma dividida. Mientras Venezuela calificaba las incautaciones de “robo y secuestro” y anunciaba que llevaría el caso al Consejo de Seguridad de la ONU, recibió el respaldo de Rusia y China. Ambos países denunciaron la “conducta de cowboy” de Washington y acusaron a EE. UU. de violar el derecho internacional y amenazar la paz en América Latina. Expertos y organismos como la ONU advirtieron que el bloqueo podría constituir un “ataque armado” y agravar la crisis humanitaria en Venezuela, además de impactar la economía de Cuba, dependiente del petróleo venezolano.
En resumenLa administración Trump intensificó su presión sobre Venezuela mediante un bloqueo naval y la confiscación de petroleros en el Caribe. La medida, justificada por EE. UU. como una lucha contra el financiamiento del “narcoterrorismo”, fue condenada por Venezuela, Rusia y China como un acto de piratería que viola el derecho internacional.