El presidente Donald Trump describió la ofensiva como una “represalia muy seria” por un atentado que causó la muerte de tres estadounidenses. La serie de ataques aéreos se produjo en el centro de Siria, cerca del sitio arqueológico de Palmira, como respuesta directa a un asalto ocurrido el fin de semana anterior en el que murieron dos soldados y un intérprete civil estadounidense. Trump anunció la acción en su red social Truth Social, enfatizando la contundencia de la respuesta militar. El secretario de Defensa, Pete Hegseth, reforzó este mensaje al enmarcar los bombardeos dentro de la Operación 'Ojo de Halcón', afirmando: “Esto es una declaración de venganza”.
Según los informes, al menos cinco miembros del EI murieron en los ataques iniciales.
Esta ofensiva subraya la política de la administración Trump de responder con fuerza a los ataques contra personal estadounidense en el extranjero y reafirma la continuación de las operaciones militares de EE. UU. en Siria, a pesar de los cambios en la dinámica del conflicto en ese país.












