El presidente Trump afirmó haber ordenado personalmente la ofensiva, describiéndola como un ataque “poderoso y letal”. Esta acción militar subraya el enfoque de la administración Trump de responder directamente a las amenazas de grupos terroristas, especialmente cuando se enmarcan en la persecución de comunidades cristianas, un tema que resuena con su base política. Hace semanas, Trump había advertido que tomaría represalias si continuaban los ataques contra cristianos en Nigeria, y esta operación se presenta como el cumplimiento de esa promesa. La intervención militar de Estados Unidos en Nigeria refleja la expansión de las operaciones antiterroristas estadounidenses en África, en un contexto donde grupos afiliados al EI y Al Qaeda han ganado terreno en varias zonas del continente.