Para EE.

UU., permitir una presencia consolidada de Pekín tan cerca de su territorio es inaceptable. En una escalada reciente, Trump nombró a Jeff Landry, gobernador de Luisiana, como enviado especial para Groenlandia, una medida que reafirma sus intenciones.

La reacción de Dinamarca fue inmediata y contundente.

El ministro de Relaciones Exteriores danés, Lars Løkke Rasmussen, se declaró "profundamente indignado" y convocó al embajador de EE.

UU. para exigir respeto por su soberanía territorial.

A pesar de la controversia, Trump ha insistido en que Estados Unidos "necesita" Groenlandia por "motivos de seguridad nacional", consolidando la isla como un punto clave en la disputa global entre Washington y Pekín.