La campaña militar de la administración Trump contra supuestas "narcolanchas" en aguas internacionales del Caribe y el Pacífico ha resultado en más de un centenar de muertes desde su inicio en septiembre. Estos ataques letales, ejecutados por el Comando Sur, han generado una fuerte controversia y denuncias de posibles ejecuciones extrajudiciales por parte de organismos internacionales y gobiernos de la región. Bajo la denominada Operación Lanza del Sur (Southern Spear), las fuerzas estadounidenses han destruido más de 30 embarcaciones, causando la muerte de al menos 105 personas, a quienes Washington califica sistemáticamente como "narcoterroristas" o miembros de "Organizaciones Terroristas Designadas". El gobierno de Trump justifica estas acciones letales sin revisión judicial amparándose en que se encuentra en un "conflicto armado directo" con los carteles de la droga latinoamericanos. Sin embargo, no se han presentado pruebas públicas que vinculen a todas las embarcaciones atacadas con el narcotráfico.
La ofensiva ha sido criticada duramente a nivel internacional.
El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Volker Türk, afirmó que existen "fuertes indicios" de que los ataques podrían constituir "ejecuciones extrajudiciales" y pidió al gobierno de EE.
UU. que investigue su legalidad.
Los presidentes de Colombia, Gustavo Petro, y de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, también han calificado los hechos de la misma manera.
La controversia se ha extendido al Congreso estadounidense, donde se ha abierto una investigación por un presunto crimen de guerra relacionado con un ataque en el que se habría rematado a dos sobrevivientes.
En resumenLa estrategia militar de Estados Unidos contra el narcotráfico en el Caribe y el Pacífico ha dejado más de 100 muertos en ataques a embarcaciones. A pesar de que la administración Trump defiende estas acciones como una lucha contra "narcoterroristas", la falta de pruebas y la alta letalidad han provocado condenas internacionales y acusaciones de ejecuciones extrajudiciales por parte de la ONU y líderes regionales.