Según un reporte del diario *The New York Times*, que tuvo acceso al documento, la meta es desnaturalizar a unas 1.500 personas al año a partir del año fiscal 2026.
Este proceso, conocido como desnaturalización, busca revocar la ciudadanía a personas que, según las autoridades, ocultaron información relevante o cometieron fraude durante su proceso de naturalización. La directriz pide a las oficinas de USCIS que remitan entre 100 y 200 casos por mes para su revisión.
La medida se enmarca en una política migratoria más amplia y restrictiva de la administración Trump, que busca cerrar lo que considera lagunas en el sistema y poner más trabas a quienes desean ingresar y permanecer en el país.
Los críticos de esta política advierten sobre los serios desafíos políticos, éticos y prácticos que implica. Argumentan que la desnaturalización es un proceso legalmente complejo y que un aumento en los casos podría afectar a millones de ciudadanos naturalizados, generando un clima de incertidumbre y temor. Además, señalan que la medida podría ser utilizada de manera desproporcionada y con fines políticos.













