La Casa Blanca argumenta que estas acciones son necesarias para reforzar la seguridad pública, aunque existen excepciones para residentes permanentes y titulares de visas. Paralelamente, documentos internos filtrados por 'The New York Times' revelan que la administración busca multiplicar el número de expedientes de cancelación de nacionalidad. La guía, dirigida al Servicio de Ciudadanía e Inmigración (USCIS), establece una meta de desnaturalizar a unas 1.500 personas al año a partir de 2026, centrándose en casos de presunto fraude o irregularidades en el proceso de obtención de la ciudadanía. Críticos advierten que esta política genera un clima de incertidumbre para millones de ciudadanos naturalizados. Además, la administración ha propuesto exigir el historial de redes sociales a visitantes de 42 países, una medida que el sector turístico teme que tenga un efecto disuasorio. Estas acciones se complementan con la suspensión del programa de "lotería de visas de diversidad" y el mayor reclutamiento reciente de agentes para la Patrulla Fronteriza, quienes están siendo entrenados en nuevas tácticas como la persecución de vehículos.