Entre los países con veto total se incluyó a Siria y a la Autoridad Nacional Palestina.
Esta medida se suma a una política interna que busca aumentar significativamente los casos de desnaturalización. Un documento filtrado del Servicio de Ciudadanía e Inmigración de Estados Unidos (USCIS), reportado por el 'The New York Times', exige a las oficinas de la agencia multiplicar el número de expedientes de cancelación de nacionalidad, con una meta de hasta 1.500 casos al año. Este proceso de revocación de la ciudadanía se aplicaría a personas que la obtuvieron por presunto fraude o irregularidades. Además, la administración suspendió el Programa de Visas de Diversidad, conocido como la “lotería de green cards”, después de vincular al sospechoso del tiroteo en la Universidad de Brown con este sistema. La secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, ordenó la suspensión del programa que concede residencia a ciudadanos de países con baja tasa de migración a EE.
UU.
Estas acciones consolidan una agenda migratoria restrictiva que no solo apunta a la inmigración irregular, sino que también genera incertidumbre y temor entre residentes permanentes y ciudadanos naturalizados.













