No obstante, ha enfatizado que, a nivel institucional, Estados Unidos sigue manteniendo “muy buenas relaciones con los equipos de seguridad de Colombia”.
La postura de Washington parece ser la de diferenciar entre la figura del presidente y las instituciones del Estado colombiano. Rubio ha declarado que la administración Trump “no va a permitir que cualquier tipo de problema que exista con un individuo le vaya a hacer daño a la relación tan importante” que ha existido por más de 50 años. De hecho, ha manifestado la esperanza de que en el futuro exista la oportunidad de trabajar de forma “más cooperativa” con el reemplazo de Petro, una decisión que, según él, “dependerá del pueblo colombiano”. Esta posición se enmarca en la estrategia de seguridad regional de Estados Unidos, que busca mantener la cooperación con países latinoamericanos en la lucha contra amenazas como el narcotráfico, independientemente de las tensiones ideológicas con sus líderes.













