Esta doctrina no es solo retórica, sino que se materializa en acciones concretas como el bloqueo naval a Venezuela y el rescate financiero otorgado a Argentina.

La narrativa que sustenta esta estrategia presenta a Estados Unidos como una víctima de un orden internacional liberal donde todos ganaron menos los estadounidenses, justificando así una política exterior más asertiva, unilateral y, en ocasiones, confrontacional. Este enfoque marca un cambio radical en la política exterior, preocupando a aliados tradicionales en Europa y redefiniendo las relaciones con América Latina.