La administración Trump ha presentado una nueva Estrategia de Seguridad Nacional que reivindica explícitamente la Doctrina Monroe, adaptándola a los desafíos actuales y reafirmando la preeminencia de Estados Unidos en América Latina. Este enfoque, apodado la “Doctrina Donroe”, prioriza la seguridad, el control migratorio y la contención de potencias rivales en el hemisferio. El documento, difundido por la Casa Blanca el 4 de diciembre, sostiene que, tras años de abandono, Estados Unidos reafirmará y aplicará la histórica doctrina de “América para los americanos” para restaurar su dominio en la región, denominando este enfoque como el “corolario Trump a la doctrina Monroe”. Las prioridades para América Latina son claras: frenar la inmigración ilegal, contener el avance del narcotráfico y fortalecer los vínculos con gobiernos aliados ideológicamente.
Esta doctrina no es solo retórica, sino que se materializa en acciones concretas como el bloqueo naval a Venezuela y el rescate financiero otorgado a Argentina.
La narrativa que sustenta esta estrategia presenta a Estados Unidos como una víctima de un orden internacional liberal donde todos ganaron menos los estadounidenses, justificando así una política exterior más asertiva, unilateral y, en ocasiones, confrontacional. Este enfoque marca un cambio radical en la política exterior, preocupando a aliados tradicionales en Europa y redefiniendo las relaciones con América Latina.
En resumenLa 'Doctrina Donroe' formaliza una política exterior más intervencionista y unilateral de Trump hacia América Latina. Al revivir la Doctrina Monroe, Washington envía una señal clara de que considera el hemisferio como su zona de influencia exclusiva, priorizando sus intereses de seguridad y económicos por encima de la cooperación multilateral.