La BBC, por su parte, reconoció que la edición del discurso fue un “error de juicio” y envió una carta de disculpas firmada por su presidente, Samir Shah. Sin embargo, la corporación niega las acusaciones de difamación y ha anunciado que se defenderá en los tribunales. El escándalo ya ha tenido consecuencias internas en la BBC, provocando la dimisión de su director general, Tim Davie, y de la directora de noticias, Deborah Turness, lo que evidencia la magnitud de la crisis reputacional para la cadena británica.