La ofensiva, calificada por el presidente Donald Trump como una “represalia muy seria”, responde a una emboscada en la que murieron dos soldados y un intérprete estadounidenses.

La operación, denominada 'Ojo de Halcón', incluyó el bombardeo de más de 70 objetivos vinculados al EI. El presidente Trump confirmó la naturaleza de la misión en su red Truth Social, describiéndola como una “represalia muy seria” y afirmando que el grupo era blanco de “represalias muy fuertes”. La acción militar fue una respuesta directa a un ataque del EI ocurrido casi una semana antes, que costó la vida a dos soldados estadounidenses y a un intérprete.

Los informes iniciales confirmaron la muerte de al menos cinco miembros del Estado Islámico como resultado de los bombardeos. Estos ataques se producen en un contexto diplomático particular, aproximadamente un mes después de que el sucesor de Bashar al-Assad como presidente de Siria, Ahmed al-Sharaa, se reuniera con Trump en la Casa Blanca, lo que añade una capa de complejidad a la dinámica de poder en la región. La contundente respuesta militar subraya la política de la administración Trump de reaccionar con fuerza ante ataques contra personal estadounidense en el extranjero.