Como consecuencia, los beneficiarios que se encuentren en EE.

UU. y no hayan solicitado la residencia permanente a través del Formulario I-485 deberán abandonar el país antes del 14 de enero de 2026. Esta decisión representa un cambio drástico respecto a la política anterior y deja en el limbo a miles de familias que habían iniciado o planeaban iniciar el proceso, eliminando una vía que era considerada clave para la reunificación.