Desde septiembre de 2025, el Comando Sur de EE.

UU. (SouthCom) ha realizado más de 25 "ataques cinéticos letales" contra presuntas "narcolanchas" operadas por "Organizaciones Terroristas Designadas".

Estas operaciones, dirigidas por el secretario de Guerra Pete Hegseth, han dejado un saldo de al menos 99 personas fallecidas, calificadas por Washington como "narcoterroristas", sin que se hayan presentado pruebas públicas que confirmen su vinculación con actividades ilícitas. La campaña ha sido cuestionada por organismos internacionales; el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Volker Türk, advirtió que existen "fuertes indicios" de que los ataques podrían constituir "ejecuciones extrajudiciales", ya que la información disponible no demuestra que las personas a bordo representaran una amenaza inminente que justificara el uso de la fuerza letal. La ONU ha exigido a Washington investigar la legalidad de estas acciones y detenerlas de inmediato. La controversia también ha generado tensiones internas en el gobierno estadounidense, provocando la renuncia del almirante Alvin Holsey, jefe del Comando Sur, por desacuerdos sobre la agresividad y la base jurídica de la ofensiva. Además, altos funcionarios como el secretario de Estado, Marco Rubio, y el propio Hegseth, han sido citados a comparecer ante el Senado para rendir cuentas ante la creciente presión de legisladores demócratas.