Esta medida se enmarca en una estrategia que busca asfixiar económicamente al gobierno de Nicolás Maduro y recuperar activos que, según Trump, fueron "robados" a Estados Unidos. El presidente Donald Trump anunció la orden de un "bloqueo total y completo" a todos los petroleros sancionados que operen desde o hacia Venezuela, una acción que redefine la confrontación con Caracas. Esta decisión se sustenta en la afirmación de Trump de que el objetivo es recuperar los intereses energéticos estadounidenses. "Nos quitaron todos nuestros derechos energéticos, nos quitaron todo nuestro petróleo (...) y lo queremos de vuelta", declaró, acusando al gobierno venezolano de haber expulsado injustamente a las compañías norteamericanas y de haberse apropiado de yacimientos y activos. La ofensiva se acompaña de un masivo despliegue naval en el Caribe, descrito por el propio mandatario como "la armada más grande jamás reunida en la historia de Suramérica".

Según Trump, esta fuerza militar solo aumentará hasta que Venezuela devuelva los recursos reclamados.

La justificación de estas acciones se ha reforzado con la designación del gobierno de Maduro como una "organización terrorista extranjera", acusándolo de financiar sus actividades con el "petróleo de estos yacimientos robados". La medida ha generado una fuerte reacción internacional, con China y Rusia expresando su preocupación y calificando las presiones como unilaterales, mientras que el gobierno venezolano ha denunciado el bloqueo como un acto de "piratería moderna" y una violación del derecho internacional.