Este hecho es significativo, ya que Estados Unidos tuvo una base de la Fuerza Aérea en Manta durante una década, hasta 2009.

El retorno de la presencia militar estadounidense, aunque temporal, se produce mientras la administración Trump intensifica su ofensiva contra el narcotráfico en el Caribe y el Pacífico, con ataques a presuntas narcolanchas que han dejado decenas de muertos. La operación en Manta subraya el interés de Washington por establecer puntos de apoyo estratégicos en Sudamérica para ejecutar su política de seguridad regional.