La administración Trump presentó su nueva Estrategia de Seguridad Nacional, un documento que redefine las prioridades de Washington y que analistas han denominado el "Corolario Trump" a la Doctrina Monroe. La estrategia eleva a América Latina y el Caribe a la región más importante del planeta para la seguridad estadounidense, con un enfoque explícito en contrarrestar la influencia de competidores como China y Rusia. El documento oficial, titulado "Estrategia de Seguridad Nacional 2025", marca un cambio radical respecto a versiones anteriores, donde el "hemisferio occidental" ocupaba un lugar secundario.
Ahora, la región es mencionada 25 veces, casi a la par de China (26). El objetivo central es "restaurar la preeminencia estadounidense" en la región, negando a "competidores no hemisféricos" la capacidad de posicionar fuerzas o controlar "activos estratégicamente vitales", como puertos e infraestructura clave. Esta política busca asegurar las cadenas de suministro y frenar la migración irregular, que Trump describe como "invasiones". La narrativa de la estrategia presenta a Estados Unidos como una víctima del orden liberal global, argumentando que China se enriqueció a su costa y que sus aliados no pagan lo que deben.
Este discurso victimista, según analistas, reorganiza la "rabia doméstica hacia afuera", convirtiendo al mundo en una metáfora de las fracturas internas del país. La implementación de esta doctrina ya se evidencia en la creciente presión militar y económica sobre Venezuela y las advertencias a otros gobiernos de la región que busquen políticas soberanas.
En resumenLa nueva Estrategia de Seguridad Nacional de Trump representa una reafirmación agresiva de la Doctrina Monroe, colocando a América Latina como el epicentro de la competencia geopolítica contra China y Rusia. El "Corolario Trump" busca asegurar la hegemonía de EE. UU. en la región mediante el control de activos estratégicos y la exclusión de potencias rivales, marcando un giro hacia una política exterior más intervencionista.