“Haga lo correcto y váyase a casa.
Es lo más humano que puede hacer”, declaró.
Homan explicó que la alternativa a la salida voluntaria es una búsqueda activa por parte de las autoridades.
“De lo contrario tendremos que buscarlo, encontrarlo y deportarlo.
Existen impedimentos legales que le impedirán regresar a este país,” advirtió, subrayando las consecuencias de una deportación forzosa. Este endurecimiento del discurso se produce en un contexto de políticas migratorias cada vez más restrictivas, que incluyen la terminación de programas de reunificación familiar y la propuesta de revisar las redes sociales de los turistas. La postura de la Casa Blanca refleja una estrategia de tolerancia cero hacia la inmigración irregular, buscando disuadir nuevos flujos migratorios y presionar a la población indocumentada ya presente en el país para que abandone el territorio estadounidense. La retórica de Homan se alinea con las promesas de campaña de Trump de aumentar las deportaciones y asegurar la frontera.













