Organismos internacionales y legisladores han expresado su preocupación por lo que la ONU ha calificado como posibles “ejecuciones extrajudiciales”.

Desde septiembre de 2025, el ejército estadounidense ha dado de baja a más de 80 personas en el Caribe y el Pacífico oriental, calificadas por Washington como “narcoterroristas”, tras ataques a más de una veintena de embarcaciones. La Operación Southern Spear, que incluye el despliegue de un portaaviones nuclear y fuerzas especiales, ha sido presentada como un operativo antidrogas, pero críticos señalan que la escala del despliegue es desproporcionada. La polémica se intensificó tras un ataque en septiembre donde murieron los únicos sobrevivientes de una operación previa.

El almirante Alvin Holsey oficializó su retiro el 13 de diciembre en medio de desacuerdos con el secretario de Defensa, Pete Hegseth, quien consideraba que Holsey no era “lo suficientemente agresivo”.

Altos oficiales del Comando Sur habían expresado preocupación por la legitimidad jurídica de las acciones, temiendo violaciones al derecho internacional. La Comisión Interamericana de Derechos Humanos alertó sobre el uso de fuerza letal, y la ONU señaló que las acciones podrían constituir “violaciones graves al derecho internacional”. Durante su ceremonia de retiro, Holsey se centró en el liderazgo humano, afirmando que dirigir no se trata de títulos, sino de actuar con valentía y tratar a las personas con dignidad.