Durante la noche del 12 de diciembre, al menos cinco aeronaves de la Marina estadounidense, incluyendo cazas F/A-18E Super Hornet y aviones de guerra electrónica EA-18G Growler, realizaron operaciones en áreas cercanas al archipiélago de Los Roques y la isla La Orchila. Plataformas de rastreo como Flightradar24 confirmaron la presencia de los aviones, algunos de los cuales habrían apagado sus radares o transpondedores en pleno vuelo, una práctica que dificulta el seguimiento y suele asociarse a maniobras militares sensibles. Un análisis de la agencia AFP detalló que dos F/A-18 sobrevolaron el golfo de Venezuela durante más de 40 minutos, acercándose a solo 35 kilómetros de la costa, cerca de instalaciones militares clave como la Base Naval Rafael Urdaneta. Reportes indicaron que uno de los cazas habría incursionado en el espacio aéreo venezolano, aunque esta información no fue confirmada de manera independiente. El gobierno de Nicolás Maduro denunció los sobrevuelos como una “provocación” y una “amenaza”. Estas acciones se producen después de que el presidente Trump anunciara que las operaciones contra el narcotráfico en la región podrían ampliarse a ataques terrestres, en el marco de la operación “Lanza del Sur”.