El personal militar se encontraba en la zona apoyando operaciones antiterroristas para contrarrestar al grupo yihadista.

Tras el incidente, el presidente Trump reaccionó con una advertencia contundente, prometiendo una “represalia muy seria”. En sus declaraciones, el mandatario estadounidense descargó de responsabilidad al presidente sirio, Ahmed al-Sharaa, centrando la culpa exclusivamente en el grupo terrorista. La promesa de represalias subraya la continuación de la política de la administración de responder con fuerza a los ataques contra sus fuerzas desplegadas en el extranjero.