Este cambio representa una mutación fundamental respecto a documentos anteriores, donde el “hemisferio occidental” ocupaba el último lugar. La nueva doctrina, descrita por analistas como el “Corolario de Trump” a la Doctrina Monroe de 1823, busca “restaurar la preeminencia estadounidense en el ‘Hemisferio Occidental’”. El documento establece como objetivo principal negar a “competidores no hemisféricos”, como China y Rusia, la capacidad de posicionar fuerzas o controlar activos estratégicos en la región.

Según el texto, esta estrategia es una respuesta al debilitamiento del poderío global de EE.

UU. y a las “importantes incursiones” de potencias extranjeras en su área de influencia. Para lograrlo, la ESS propone un replanteamiento de la presencia militar estadounidense en la región, la redefinición de alianzas y el condicionamiento de la ayuda exterior a la reducción de la influencia de sus adversarios. Este enfoque busca asegurar las cadenas de suministro esenciales y controlar la migración irregular, que Trump ha calificado como “invasiones de hordas enemigas”.