La medida busca reforzar la seguridad nacional, pero ha generado preocupación por la privacidad y los derechos digitales. La propuesta, impulsada por la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP), afectaría a los viajeros que utilizan el Sistema Electrónico de Autorización de Viaje (ESTA), que permite estancias de hasta 90 días sin visa a ciudadanos de países como España, Reino Unido, Chile, Francia y Japón. Según el aviso publicado en el Registro Federal, la entrega de esta información se volvería obligatoria. Además de las cuentas de redes sociales, los solicitantes deberían proporcionar números de teléfono de los últimos cinco años, direcciones de correo electrónico de la última década e información detallada de familiares cercanos.
Incluso se contempla recabar datos biométricos.
La administración Trump justifica la medida bajo criterios de "seguridad nacional", argumentando que ampliará la capacidad del gobierno para realizar evaluaciones más completas y prevenir el ingreso de personas consideradas una amenaza. El presidente Trump defendió la iniciativa afirmando: "Solo queremos que la gente venga aquí y esté segura". Sin embargo, organizaciones como la Electronic Frontier Foundation han calificado el plan como una acción "sin precedentes" y una forma de "vigilar y suprimir la actividad de los estudiantes extranjeros en las redes sociales". La propuesta, que está abierta a comentarios públicos por 60 días, también plantea interrogantes ante la proximidad del Mundial de Fútbol 2026, que atraerá a miles de visitantes de países incluidos en el programa ESTA.













