En la versión actual, la región es mencionada en 25 ocasiones, una cifra comparable con China (26) y Europa (27), situándola como la más importante para la seguridad nacional de EE.
UU.
El núcleo del "Corolario de Trump" establece que Washington debe "restaurar la preeminencia estadounidense en el ‘Hemisferio Occidental’" y negar a "competidores no hemisféricos" —en clara alusión a China, Rusia e Irán— la capacidad de posicionar fuerzas o controlar activos estratégicos.
Esta política, calificada por analistas como "groseramente imperialista", se presenta como una respuesta al "inexorable debilitamiento" del poder global de Estados Unidos.
Los objetivos declarados incluyen poner coto a la migración irregular, asegurar las "cadenas de suministros esenciales" y replantear la presencia militar en la región. Sin embargo, algunos análisis señalan que esta tarea es "rayana en lo imposible", debido a los profundos lazos económicos que los países latinoamericanos han forjado con China, cuyo intercambio comercial con la región alcanzó los 518 mil millones de dólares el año pasado, convirtiéndolo en un socio irremplazable.













