Tras ser liberado, Hernández agradeció públicamente a Trump, afirmando: “Usted analizó los hechos, reconoció la injusticia y actuó con convicción.

Me cambió la vida, señor, y nunca lo olvidaré”.

El exmandatario hondureño, quien siempre sostuvo que su condena fue una “trampa” basada en declaraciones de criminales, declaró que “la verdad de mi inocencia prevaleció”. El indulto se produjo en un momento políticamente sensible, días después de las elecciones generales en Honduras, donde Trump había respaldado abiertamente al candidato del mismo partido de Hernández. Un artículo destaca la paradoja de esta decisión, señalando que mientras la administración lidera una agresiva campaña militar contra el narcotráfico en el Caribe, perdona a un expresidente condenado por los mismos delitos.

Según su esposa, Hernández no planea regresar a Honduras por temor a su seguridad.

La medida ha puesto en una posición incómoda incluso a colaboradores de Trump, como un abogado que lo representó y que ahora ve borrada la victoria judicial que había obtenido en el caso.