Además, anunció planes para extender las operaciones a tierra.

Sin embargo, la campaña ha sido duramente criticada.

El presidente colombiano, Gustavo Petro, calificó las acciones como "ejecuciones extrajudiciales", mientras que expertos de la ONU advirtieron que podrían constituir crímenes internacionales.

La organización Human Rights Watch también ha condenado los bombardeos. La situación ha escalado al ámbito legal con la denuncia de una familia colombiana ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) por la muerte de un pescador en uno de los ataques.

El secretario de Guerra, Pete Hegseth, ha respaldado las operaciones, mientras que el Arzobispo Timothy Broglio, ordinario militar estadounidense, las ha calificado como "éticas y legales".