La estrategia incluye redadas federales en “ciudades santuario” como Nueva Orleans y un endurecimiento de los requisitos para las visas de trabajo H-1B. En Nueva Orleans, el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) activó la operación 'Catahoula Crunch', desplegando equipos especiales de la Patrulla Fronteriza para detener a migrantes, principalmente de Centroamérica, con presuntos antecedentes criminales. Esta acción sigue el patrón de operativos en otras ciudades gobernadas por demócratas, como Chicago, y ha generado un clima de miedo en las comunidades migrantes, con reportes de que padres temen enviar a sus hijos a la escuela y comercios reduciendo horarios.

Al mismo tiempo, el gobierno ha endurecido los controles para la inmigración legal y calificada. Se emitió una orden que exige una investigación más profunda ('vetting') para todos los solicitantes de la visa H-1B, un programa crucial para el sector tecnológico que permite contratar talento extranjero especializado. Los nuevos requisitos incluyen verificaciones adicionales de antecedentes profesionales, auditorías más rigurosas a las empresas patrocinadoras y mayor carga de documentación para demostrar la legitimidad del empleo. El objetivo declarado es asegurar que la visa no se utilice para desplazar a trabajadores locales, pero ha generado alerta inmediata en empresas de tecnología que dependen del talento global.