Esta presión económica busca forzar la liberación de agua de los ríos Bravo y Colorado hacia Estados Unidos. La disputa se centra en la acusación de Trump de que México “está violando el tratado global sobre el agua”. El mandatario estadounidense ha exigido que su vecino del sur suministre cerca de 250 millones de metros cúbicos de agua antes de que finalice el año 2025. Para forzar el cumplimiento, Trump publicó en redes sociales una amenaza directa: “He autorizado la documentación para imponer un arancel de 5% a México si no se libera esta agua, de inmediato”. El acuerdo en cuestión, suscrito hace más de ochenta años, regula cómo ambas naciones deben repartirse el agua de los ríos Bravo (conocido como Río Grande en EE.

UU.) y Colorado, que son cruciales para la agricultura y el consumo en una vasta región fronteriza y forman parte del límite territorial. La amenaza arancelaria es significativa, ya que México es actualmente uno de los pocos socios comerciales importantes que no sufren el embate arancelario generalizado de la administración Trump. La medida introduce un nuevo y serio punto de tensión en la relación bilateral, utilizando una herramienta de presión económica para resolver un conflicto sobre recursos naturales.