El gobierno de Estados Unidos ha condenado enérgicamente la muerte del exgobernador opositor venezolano Alfredo Díaz, quien falleció en prisión en circunstancias que aún no han sido esclarecidas. Washington ha exigido una investigación transparente sobre el suceso, elevando la presión sobre el régimen de Nicolás Maduro. El Departamento de Estado de EE. UU. emitió un comunicado expresando su "profunda preocupación" por la situación de los presos políticos en Venezuela, a quienes considera víctimas de violaciones a los derechos humanos.
Díaz, calificado por EE.
UU. como un "preso político", falleció el 6 de diciembre a causa de un infarto, según la versión del Servicio Penitenciario de Venezuela.
Sin embargo, Washington ha demandado "transparencia total" sobre las causas de su muerte.
Un portavoz estadounidense calificó el hecho como "inaceptable y una violación directa de los derechos humanos fundamentales", haciendo un llamado a las autoridades venezolanas para que se haga justicia.
Analistas citados en los artículos señalan que este incidente podría agravar la crisis política en Venezuela, aumentar la presión internacional sobre el gobierno de Maduro y potencialmente generar nuevas sanciones y acciones diplomáticas por parte de Estados Unidos y otras naciones.
En resumenEstados Unidos ha condenado la muerte del opositor venezolano Alfredo Díaz en prisión, exigiendo una investigación transparente y calificando el hecho como una grave violación de derechos humanos. Este suceso incrementa la presión internacional sobre el gobierno de Nicolás Maduro.