Esta amenaza de posibles incursiones militares terrestres representa una expansión de su actual ofensiva antidrogas en la región. La advertencia de Trump se produjo durante una reunión con su gabinete, donde afirmó que los ataques contra los carteles dentro de Venezuela comenzarían "muy pronto" y que la estrategia se extendería a otros países.

"He oído que Colombia, el país de Colombia, produce cocaína. Tienen plantas de fabricación, ¿de acuerdo?.

Y luego nos venden cocaína", declaró el mandatario, sugiriendo que las operaciones no se limitarían a Venezuela.

Esta retórica ha sido interpretada como una grave amenaza a la soberanía de Colombia, un aliado histórico de Estados Unidos en la lucha antinarcóticos.

La respuesta del gobierno colombiano fue contundente.

El presidente Gustavo Petro, a través de sus redes sociales, invitó a Trump a presenciar la destrucción de laboratorios en el país y le advirtió: "no amenace nuestra soberanía, porque despertará el Jaguar. Atacar nuestra soberanía es declarar guerra, no dañe dos siglos de relaciones diplomáticas".

La Cancillería colombiana también emitió un comunicado expresando "gran preocupación" y rechazando cualquier insinuación de uso de la fuerza en su territorio. Analistas citados en los artículos sugieren que estas declaraciones se enmarcan en una estrategia política de Trump para mostrar una postura de mano dura, aunque un exembajador estadounidense en Colombia señaló que este tipo de mensajes corresponden más a un recurso retórico que a una intención real de intervención armada a gran escala.