La reunión tuvo lugar en Washington D.C.

tras la ceremonia del sorteo de la Copa Mundial de 2026, evento que los tres países organizarán conjuntamente. Sheinbaum calificó el encuentro a puerta cerrada como “excelente”, detallando que dialogaron sobre “la buena relación” que mantienen las tres naciones. A pesar del tono cordial, la sombra de la próxima revisión del T-MEC en 2026 y la posibilidad de que Trump decida no renovarlo dominan el panorama.

El mandatario estadounidense ha declarado que el acuerdo se dejará expirar o se renegociará. Esta postura se suma a las tensiones existentes, como los aranceles del 30% que su administración impuso a productos mexicanos, un tema que sigue en negociación.

La presidenta Sheinbaum ha tenido que navegar estas complejidades, rechazando previamente una eventual intervención militar de EE.

UU. en suelo mexicano contra el narcotráfico y calificando como “injustas” las políticas de redadas migratorias de la administración Trump. La reunión en Washington representa un esfuerzo por mantener los canales de diálogo abiertos, pero las declaraciones de Trump mantienen en vilo la estabilidad de uno de los bloques comerciales más importantes del mundo.