La medida se adoptó tras un ataque en Washington D.C.

perpetrado por un ciudadano afgano, lo que llevó a la Casa Blanca a ordenar una “revisión exhaustiva de seguridad”. El propio presidente Trump declaró que la suspensión no tiene un “límite de tiempo” y podría ser indefinida. La orden no solo detiene las solicitudes en curso, sino que también abre la puerta a la revisión de beneficios ya aprobados desde 2021, con la posibilidad de revocarlos si se encuentran “amenazas a la seguridad nacional”. Esta política se suma a otras acciones de endurecimiento, como la propuesta de un senador republicano de prohibir la doble ciudadanía y las continuas redadas en ciudades santuario. Cincuenta ciudadanos iraníes ya han regresado a su país tras la revisión de sus permisos de residencia. Para miles de migrantes que se encuentran en distintas etapas de sus procesos legales, esta suspensión representa un limbo jurídico y un golpe a sus esperanzas de obtener protección o residencia en Estados Unidos.