Maduro, por su parte, ha calificado la ofensiva estadounidense como “terrorismo psicológico” y ha evitado referirse públicamente a la llamada, aunque sí confirmó que tuvo una conversación “cordial” y “respetuosa”.

En respuesta a la presión, el Pentágono afirmó tener un plan de contingencia listo para activarse en caso de que Maduro abandone el poder, asegurando que están “a disposición del presidente (...) para hacer lo que sea necesario”.