Europa y China son señalados como “desafíos” que deben abordarse, pero el énfasis principal recae en amenazas no estatales que afectan directamente las fronteras de EE.
UU.
Los ejes de esta nueva doctrina son el despliegue militar y la imposición de aranceles, herramientas que la administración utiliza para proyectar su poder y proteger sus intereses económicos y de seguridad.













